No importa qué empresa se ocupe, el camino al éxito siempre estará lleno de momentos difíciles. Ya sea en la forma de dificultades reales, o de voces que nos dirán que fracasaremos; las adversidades son algo habitual para cualquiera que emprende algo. Con respecto a esto último, es frecuente que muchas personas nos digan durante el camino que no es posible, que estamos haciendo algo terriblemente mal.

En esa actitud incurren incluso personas, que se supone saben al respecto de lo que hacemos, supuestos “expertos” avalados por instituciones y papeles. Pero hasta las mentes más dedicadas cometen errores, y en ocasiones esas falencias pasan por menospreciar personas con talento. Semejante miopía se paga tan caro cuanto más valioso fue lo pasado por alto, y en ocasiones alcanza dimensiones estrepitosas.

El camino al éxito no depende de opiniones

The Beatles fue un excelente ejemplo de éxito, al que le dijeron en un momento inicial de su carrera que no prosperarían.  Luego de que su mánager haya ido a Londres a tocar puerta por puerta a las principales disqueras del momento, como Columbia y Philips, para ver si querían firmar con los  recién conformados como banda: John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Al final consiguió una audición con Decca Records, y el grupo tuvo que conducir varias horas, desde Liverpool a Londres.

Los scouser hicieron una audición de una hora y grabaron 15 canciones en el estudio. Mike Smith luego le dijo a Epstein, el mánager de la banda, que “los grupos con guitarra estaban fuera de moda”. Poco tiempo después The Beatles firmó con Parlophone, una subsidiaria de EMI, y el resto es historia. Incluso los que se especializan en emitir juicios sensatos pueden cometer errores, y por ello, sus opiniones no deben ser motivo de desaliento.

Aparte de The Beatles, el recientemente galardonado Alejandro González Iñárritu, es un director de cine mexicano radicado en Estados Unidos, que ha conquistado el mayor éxito de su carrera con Birdman.  Cuando Iñarritu le comentó su idea a Mike Nichols, este le dijo “Alejandro, te estás dirigiendo al desastre. Debes parar ahora” Además, le insistió en que era un “suicidio creativo”.

Sin embargo, el rodaje  de la película empezaba una semana después. Alejandro Iñárritu siguió adelante con su proyecto y en esa edición de los Oscars le valdría el galardón a mejor película, mejor director y la consolidación de carrera filmográfica como un grande, al ganar en dos ediciones consecutivas la estatuilla de oro a mejor dirección. Mike Nichols moriría sin ver la película.

Entonces ¿importan realmente las opiniones?

De estas dos experiencias lo más destacable es la voluntad de crear por encima de las opiniones ajenas. Con fe, tesón e inteligencia, las voces de los demás serán cada vez menos audibles. Y cómo sería de otra forma, si se va estar concentrado en los objetivos y en no prestarle atención a cualquiera que tenga algo que decir sobre nuestros planes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here